El principio subyacente
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El
principio subyacente |
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Devoción
del 10 de julio |
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De
sus amigos en RayStedman.org
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Pablo
está en Listra de nuevo, la ciudad donde se había enfrentado con la más
severa oposición de su primer viaje misionero. Ahí había llevado a un hombre
joven a Cristo en esa primera ocasión, quien era ahora todavía un niño, de
tan sólo como unos dieciséis años. Pablo pensó que había observado varios
dones en él, dones de ministerio, quizás de sabiduría y de conocimiento en
las Escrituras, de enseñanza y de predicación. Quería llevarse a Timoteo
consigo, utilizando esos maravillosos medios de disciplina que nunca han sido
sustituidos, el proceso y el método por el cual Jesús mismo entrenó a
hombres: llevándoselos consigo y enseñándoles mientras ministraban juntos. Pero
había un pequeño problema. Timoteo era medio judío y medio griego. Su padre
era griego pero su madre era judía, y de acuerdo a los judíos esto le hacía
un judío. El pueblo judío tenía una forma muy práctica de pensar sobre esto.
Decían que cualquiera podía saber quién era su madre, pero nunca puedes estar
seguro de quién es el padre. Así que consideraban que la línea de herencia
venía por medio de la madre, y Timoteo, por lo tanto, era considerado judío. La
cosa asombrosa es que Pablo circuncidó a Timoteo, mientras que anteriormente
había rehusado hacer lo mismo a Tito. Esto no está registrado en los Hechos,
sino de un pasaje paralelo en Gálatas, del cual hemos aprendido que había
tomado a Tito, que era griego, consigo y había ido a Jerusalén. Los hermanos
judíos ahí habían querido circuncidar a Tito, pero Pablo se había negado
totalmente. Había sido firme porque el haberlo permitido hubiera sido una
concesión a la idea de que tenías que convertirte en judío para poder
convertirte en cristiano. Aquí
hay una maravillosa indicación de cómo saber la mente y voluntad de Dios. En
cualquier situación en la cual están involucrados costumbres y rituales,
asuntos culturales, la regla gobernante es el encontrar el gran principio
subyacente que está en juego y el actuar de acuerdo a él. En el caso de Tito,
hubiera sido devastador haberle circuncidado. El permitir a este hombre
joven, enteramente griego, un gentil, ser circuncidado hubiera significado
ceder a todo el concepto del legalismo y aprobarlo como una enseñanza
cristiana. Pero el caso de Timoteo es distinto. Timoteo es considerado judío,
y para evitar ofender a los judíos entre los que deben obrar, para poder
abrir la puerta de aceptación por ellos, Pablo se somete a este ritual del
Antiguo Testamento y circuncida a Timoteo. Porque aquí el principio
gobernante es: “A todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a
algunos” (1 Corintios 9:22b). Esta aproximación puede resultar en dos
acciones aparentemente contradictorias, pero todo es reconciliado al ver el
gran principio subyacente. Padre,
ayúdame a discernir Tu voluntad al ver el principio subyacente y a actuar de
acuerdo a él. |
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Aplicación a la vida |
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Cuando hay asuntos culturales en juego,
¿Cuál es la mejor manera de determinar los pensamientos y voluntad de Dios?
¿Es seguro el simplemente “improvisar”? ¿Es nuestro entendimiento de la
gracia comparada con el legalismo suficiente para informarnos cuándo
necesitamos aplicar los principios determinantes? |
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